lunes, 4 de junio de 2018

Junho 2018: O caminho de formação através do português




Como parte do processo de ensino-aprendizagem posso perceber e retroalimentar que este curso de segundo nível foi realmente enriquecedor.
Nunca imaginei que voltaria ao meu lugar de origem, na minha casa de estudos FES Acatlán.
A formação que precisa um professor se relaciona com várias áreas profissionais, sobre tudo penso que a área emocional faz parte do caminho mais importante na formação da pessoa.
Este semestre representou uma oportunidade de começo no caminho profissional que decidi fazer faz tempo. Cada grupo e cada pessoa que reconheci e me reconheci já formam parte de uma lembrança no alvo que já decidi fazer na minha vida como professor de língua portuguesa.
Cada aula e diálogo compartilhado de improviso foi muito especial para mim. Deixo esta mensagem como parte da inauguração deste canal de comunicação remota.
Desejo-lhes muito sucesso em cada decisão que peguem na sua vida profissional e pessoal. Os conhecimentos viram sabedoria no momento que estamos com consciência disso.

Lembremos uma coisa: “Não importa o que acontece, o que é importante é quem somos diante disso que acontece”.

Um abraço do seu professor
Geraldo

Assista o vídeo a seguir:

"Isto vai passar"


https://www.youtube.com/watch?v=OaO_Jse93oo




Momentos inesquecíveis com cada um de vocês!




martes, 24 de mayo de 2016

Sentimiento oculto y camino

Ese día estaba fuera de una estación del metrobus, esperando a esa amistad de varios años. Ella y su novio son una de tantas historias de amor adolescente. Fue en la prepa donde los conocí y se conocieron. Yo los sigo viendo como la pareja de novios que no pueden separarse uno del otro. Son melosos mutuamente como si de ellos dependiera el equilibrio del amor de verano que se han jurado hace algunos años. 
Al estar esperándolos reflexiono que me encuentro con un sentimiento oculto, un sentir y pensar que permanece frágil o vulnerable a lo que ocurra en mi entorno. Busca refugiarse en la distracción temporal de un bar con la ingestión del éxtasis del momento. 
Se menciona que puede quedar en el inconsciente pero está latente y se percibe. Son sentimientos de soledad.

Soy responsable de lo que siento; es parte de la filosofía de vida que manejo, pero a veces siento que no fluyo ni dejo fluir lo que pasa en mi vida, probablemente es de familia y no lo que podido asimilar aún.

Estoy cansado por no haber parado de estar activo la semana pasada. Me gusta el trabajo en el que me encuentro, me gustan mis compañeros y alguno que otro que ya considero amigo pero en el fondo existe un sentimiento de insatisfacción como si lo que estoy haciendo no fuera suficiente. 
Llevo tiempo metido en temas de superación personal y desarrollo humano. Mi adolescencia no pasó desapercibida; fue como la mayoría de las demás: caótica y de transformación. Desde entonces me convencí de lo importante que es la educación emocional, por lo menos para mí.

Ya este año cumplí 27 años. He entrado poco a poco en el mundo de los adultos y soy considerado en sociedad como un adulto joven, pero pienso que es sólo cuestión de tiempo para remediar ese calificativo.

Mis planes los he podido concluir cada uno a su tiempo y forma. Terminé la prepa y después me dirigí a la carrera de comunicación. Junto a ella me adentré al mundo de los idiomas. El portugués forma parte de mí desde que era pequeño al escuchar a mi mamá hablarlo, sin darme cuenta he querido seguir los pasos de mis padres, uno médico Cirujano y ella ama de casa.
Desde el primer día de clase me enamoré del idioma. Nunca imaginé que yo me generaría la oportunidad de viajar y vivir medio año de la carrera en Brasil. Todo han sido cambios y transformaciones desde entonces, regresé siendo otra persona y también regresé a otro mundo nuevo; mis compañeros ya no eran, ya no estaban los que conocía. Mis papás también habían cambiado: los percibí más distantes y avejentados de la vida.
Reflexiono ahora sobre mi percepción de las cosas cuando era pequeño y siendo adolescente. El temor más grande es el camino de la incertidumbre donde no sabes todavía colocar un sentido a todo aquello que se te presenta. En ocasiones ni siendo adulto llegas a conseguirlo, creo que depende mucho de la disposición que uno tenga.
Las veredas que me he trazado me han llevado a donde me encuentro. Me defino como alguien inquieto y libre. No me gusta la monotonía ni la rutina. A lo mejor eso explica estabilidad-inestabilidad de mis relaciones amorosas.
Hace poco me encontré a un maestro que estimo mucho y siempre que nos vemos tiene la costumbre o tal vez curiosidad de saber si estoy en una relación o no. Siento que él se identifica conmigo y me pide que me cuide de enamorarme. Me recuerda mucho el consejo de una amiga: no cualquiera se merece lo que eres, me decía. Sigo sin estar exento de esa prueba que me coloca el mundo y las tentaciones de la atracción entremezclada con sentimiento de amor.
Llevo como un mes que terminé con mi novia. A veces la extraño, pero me doy cuenta que sólo estuve enamorado. Supe respetar el sentimiento que ella tenía. He aprendido a desapegarme de las personas pero en ocasiones lo que me cuesta trabajo es de las ideas, pensamientos tóxicos que te auto destruyen sin que te des cuenta. Así como no pueden pensar dos mentes de la misma manera, no pueden sentir de igual forma. Ayer por la tarde le reenvié solicitud de amistad, pensé que no me iba a responder. A los pocos minutos la amistad se había restablecido, no por lo que colocaba el face sino porque nos comunicamos agradeciendo mutuamente el tiempo compartido y el nuevo sentido que le dábamos a nuestra relación. Ella tiene su tiempo y espacio que ya no pasan por el mío ni me corresponden.
Continúo asistiendo a cursos que se me presentan. No con muchas personas comparto este tipo de prácticas, suele incomodar a algunos y he comprendido que no todos estamos en la misma frecuencia.
Descubro cada día lo misterioso que podemos llegar a ser estando o no conscientes de ello. Cada día me enfrento al mayor reto que soy yo con mi diálogo interno, ideas que se entrecruzan con olas programadas de percepciones, donde se contradicen unas a otras. Llego a la conclusión que así es el ser humano, es decir, un poco complejo de mente, cuerpo y espíritu.
No hay verdad absoluta para definir mi vida con la edad que tengo; sólo destellos de aciertos de experiencias únicas que envuelven mi memoria.
Estamos a pocos días de finalizar el mes de mayo. Hace dos años me salí de casa de mis papás a iniciar mi trayecto independiente. Extraño tanto a mi mamá como a su comida casera, “sólo le invento”; dice ella. El crecimiento ha sido de ambos. Un desapego absoluto y de amor maternal siguen vivos y fortaleciéndose. Sigue diciendo que es mi cuarto a pesar de llevar tiempo desocupado
Inicio una nueva vereda con Mau, mi hermano postizo de vida. Llevamos como un mes de investigación exhaustiva para comprar el coche para la nueva modalidad de chofer privado a través de un dispositivo.
Ayer me recibieron con gritos y aplausos las estudiantes de la tercera edad. Mi madre académica no duda de que mi participación en ese proyecto es fundamental, corroboré desde el primer día que no me lo puedo perder. Sus autobiografías construirán sus historias de vida. Cada una será la autora de su reflejo hecho en un texto que vislumbrará la esencia de ellas. No se sabe a dónde llegará éste proyecto. Se coloca la meta de terminarlo a fin del año. Me han dicho que la intuición es poderosa si sabes identificarla. Yo la tengo y sé que no debo estar en otro lugar.
Sigo con las inquietudes comunes de prosperidad que tiene todo joven-adulto. Me faltan muchas cosas por aprender y comprender. Tengo sólo una vida pero ya estoy en camino.
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martes, 15 de marzo de 2016

Junto a la cabeza del león


Dicen que la primera etapa es la negación, creer que eso no podía estar pasando; pero la realidad era otra. Lo disfruté a cada instante pero todo fue fugaz  ya no era parte de mi presente. Ella se había ido o es probable que nunca había llegado.

Sus manos siempre fueron frías y sudaban más con los nervios de ese momento. Llevaba días que la había leído rara en los mensajes por whatss, la manera de contactarse actualmente hace sospechar muchas cosas, la tecnología nos ha invadido al punto de predisponer la mayoría de las cosas, mucho más la terminología amorosa; pero ya las cosas no eran iguales, ya no podía sospechar nada porque todo era evidente. Desde el momento que no me respondía los mensajes y sobre todo por no dirigirse con el calificativo cariñoso de “mi amor”. No se podía esperar nada bueno con eso.

Los tulipanes que le di por haber cumplido el primer mes de novios me costaron trabajo encontrarlos. Fueron como tres señoras que me las chulearon, parecía que deseaban que fueran para ellas, es probable que tiene tiempo que no les obsequian algo parecido. Pero para mí la ocasión lo ameritaba, pues llevaba tiempo de no sentirme así con alguien. En verdad me construí un futuro junto a ella imaginando cómo serían los momentos de compartir instantes, gustos y disgustos.

No he podido olvidar el día que la casualidad hizo que me reencontrara con ella. Había decidido caminar por la calle de Madero hacia el zócalo. Ella fue quien me vio primero, gritando mi nombre en contra esquina del edificio que tiene una cabeza de un león, señal de recuerdo de la inundación de la ciudad de México. Pensé que con quien iba acompañada era su novio. Me había equivocado, sólo era un amigo. A las tres semanas del encuentro nos volvimos a citar en Bellas Artes para tomar un café y platicar. El café del centro se convirtió en nuestro sito preferido de la zona. Volvimos en otra ocasión ya siendo novios, sin saber que sería la última vez en esas circunstancias; en realidad nunca lo sabemos.

El museo del Estanquillo, una muestra de danza regional en el INBA, una película no comercial en un cine club y la Cineteca Nacional son los lugares donde dejo un recuerdo de emoción viva y plena de enamoramiento con alguien que ya no forma parte de mi plan de vida.

Va para una semana que terminó la relación oficialmente. Consejos de amigos, compañeros y conocidos he recibido a granel. Soy consciente que no soy el único de haber vivido esto. Todos mis conocidos han pasado por algo similar. Cada uno lo supera a su ritmo y a su manera.

No me arrepiento de lo que hice, demostré mi cariño y afecto tal cual soy, yo creo que de eso se trata, vivir cada momento de la vida al máximo, sin esperar algo a cambio.

Todo lo que sentí fue auténtico y lo sigue siendo. La vida imaginaria que me construí junto a ella no se percató de lo que estaba atravesando. Fui consciente de ello cuando me dijo que necesitaba estar con ella misma, con nadie más. Nos fumamos un cigarro de camino de regreso al metro, nunca desde que nos conocidos lo habíamos hecho, al parecer ese cigarro simbolizó una despedida.

Se atraviesan muchos pensamientos en esos momentos, junto a la persona que deseas que sienta lo mismo. Nuevamente caí en el error. Así como aprendes que dos personas pueden estar viendo el mismo objeto pero percibir cosas completamente diferentes, aprendí que existe una ley universal: no puedes dar lo que no tienes.

Creo que no lo estoy haciendo tan mal. Continúo con mi trabajo y trato de tener la mejor actitud todos los días. Mis planes han cambiado un poco: quiero viajar y conocer más el mundo. Tengo planes de ir a la calle de Madero, junto al edificio con el león, sólo para despedirme de ese recuerdo cuando me llamó por primera vez.


martes, 2 de febrero de 2016

7up

El simple roce de la agarradera de la mochila con la piel era insoportable y no me atrevía a colgármela al hombro. Mi amigo Iván estaba en la misma situación pero él si se animaba a colgársela aunque con quejas y retortijones parecíamos unos viejitos en plenos achaques por la edad.

Cuando íbamos de camino por la carretera le dije a Ivan en tono de broma que seguramente ni existía el lugar de Gogorrón y me habían ilusionado con ir a conocer un parque acuático de aguas termales.  Dando pie a que existiera la ironía en sus  palabras, él simplemente me asentó con la cabeza diciéndome que era verdad y que faltaba menos para llegar. Desde que lo conozco vivo en un conflicto por saber si lo que me dice es verdad o mentira.

Habíamos llegado a San Luis dos días  antes, mi gran inquietud era conocer la tierra de mi familia donde según me relataban, mis abuelos vivieron sus primeros años de matrimonio. Mi mamá y mis tías se habían ido a vivir a la capital muy pequeñas y apenas tienen destellos de recuerdos del lugar que las vio nacer.

La mayor parte de la ciudad potosina me pareció tranquila y sobre todo limpia, es peculiar para alguien que ha vivido en la ciudad que le llame la atención que en cada esquina encuentres un cesto de basura, con ello te ahorras el trabajo de ir cargando ese papelito o envase de refresco que no te atreves a tirar en la calle por el respeto cívico que se te inculcó desde pequeño, si es que se tuvo la suerte de crecer en una familia con valores de educación.  

El primer día fue destinado a conocer el centro de la ciudad. Ya había tenido una referencia vana por lo que me contó mi familia, y en verdad no se equivocaron al describírmelo como pintoresco y sencillo a comparación de otros que existen en México; soy consciente que el punto de vista de mi familia esta recargado de añoranza y cariño familiar que sin duda también me arrastra a verlo de esa manera. Considero que cada uno tiene su encanto y el de San Luis no es la excepción, conformado, en un simple avistamiento, por colosales cúpulas de Iglesias casi pegada una con la otra, que pareciera que se han acompañado como esos compañeros de escuela que empiezas el ciclo escolar y ni te imaginas lo significativo que puede llegar a ser su compañía al pasar los años.

Al contemplar las calles del centro de San Luis llenó el panorama céntrico potosino de un distinguido cumulo arquitectónico de la época virreinal además del agregado aroma a piedra, seguramente por la cantidad de edificaciones de cantera que en él se han depositado. Conocí apenas la entrada de la parroquia de San Agustín famosa por sus solicitudes de boda, y no es la excepción con mis amigos pues me compartieron su proyecto venidero. Según Ivan seré de la lista de invitados que no sabrá donde meter. Lo gracioso de conocer esa parroquia es que nunca me imaginé que en los balcones de la casa que se encuentra a un costado del atrio fue donde vivió mi abuelito. Quisiera que viviera para que me contara más leyendas de esas calles estrechas por donde hoy en día apenas y cabe un coche pues es evidente, sí se fija uno bien, que fueron hechas para caballos y carretas.

En algunas ocasiones había tenido la oportunidad de experimentar cambios bruscos de clima en la ciudad de México en donde por la mañana se respira un aire invernal pero más tarde se da la cantidad exacta de calor sofocante que merece un día de verano, o como dirían mis amigos potosino, que cala;  y ya cercana la noche la típica ventisca otoñal que anuncia la venida de una tormenta nocturna. Todo eso es común experimentarlo en estos tiempos en un sólo día donde la división de las estaciones del año se ha quedado en la plática de las generaciones de los grandes.

Lo gracioso fue lo que vivimos esa tarde de sábado. Apenas con haber atravesado el parque central en el barrio de Tequix se nos presentó un diluvio acompañado de sol, aire y hojas cecas de esos árboles que todavía perduran en cumplir su ciclo de vida y muerte pero dejan sus hojas caer para renovarse después. Valeria siempre tiene la suerte de usar sus vestidos blancos primaverales en los días menos indicados, a lo mejor son una señal de buen augurio, aunque ella no lo quiera ver así, cuando sus pies se empapaban tanto de las gotas de lluvia que en la banqueta se salpicaban unas con otras, como de la propia brisa que se generaba ya para ese momento con fuertes vientos por el diluvio. Ni siquiera un sistema de monitoreo climatológico lo hubiese pronosticado y tampoco nos hubiesen creído, fue tan repentino el cambio de clima que de un momento a otro se había quitado nuevamente la lluvia.

A lo mejor Valeria tenía razón y lo predije; ganas no le faltó al cielo para nevar, aunque en la noche si hizo frío que también nos caló a los tres, lo gracioso fue que ya había comenzado hablar como ellos. Me impresiona la influencia que puede tener en uno las personas con las que te juntas, dicen que comienzas a ser como ellos. Sólo recuerdo la mirada de Valeria en donde se lee una desconfianza por si manejo brujería o esas cosas.

De camino de regreso a la casa de Ivan se decidió pasar al supermercado por las provisiones del día siguiente. Tuve antojo desde hace varios días de un refresco de sabor; desde pequeño he tenido el gusto por el de sabor a limón y se me dio la oportunidad ese día de escogerlo pero la verdad es que no tomé en consideración la opinión de mis amigos en ese momento para escoger el refresco y por lo que pasó después comienzo a pensar que fue el tan popular karma que le llaman.

Al día siguiente teníamos que prepararnos temprano para aprovechar la mayor parte del día. Toalla, chanclas, traje de baño y bloqueador eran la prioridad. Valeria, Ivan y yo fuimos el trío animado para ir a conocer este sitio, famoso por sus aguas termales.

El clima caluroso lo ameritaba y no dejaba de pensar en el refresco que habíamos comprado la tarde anterior en el supermercado, deseé poder disfrutar de un trago. Al llegar, fue la averiguación de Ivan al voltear a vernos que se constató que el famoso refresco se había quedado en el camión.

No sé con certeza si fue el cambio de clima, la quemada que nos pegamos en los hombros o el cortón que hice en el bar al pedir la cuenta más temprano de lo que se permite en una charla de amigos lo que más significó en esta visita a la ciudad de mi familia, lo que sí estoy seguro es que me quedé con mucho antojo de un trago del refresco olvidado en el camión. A los pocos días tuve que ir a comprar uno, creo que fue por el antojo y en esta ocasión, no se perdió.


Puerta de Vidrio

La excelencia en la atención es lo que caracteriza el trabajo que se realiza en el 4to piso del despacho 401 de la Av. Amsterdam #229.
Al momento inmediato de colocar la huella digital se libera el paso por la puerta de vidrio, -¡Acceso Autorizado!- es la mención de la voz computarizada de la puerta de acceso a la oficina, es como si te adentraras al mundo vacacional de las reservas.
-Gracias por llamar a su Club que tenga excelente día- Es la última frase que la mayoría de los agentes decimos al finalizar una llamada con un socio.
El bullicio oficinesco lo componen varios elementos en este lugar, entre ellos, el sonido del tecleo constante en cada lugar asignado para un agente de reservaciones, quien es la persona encargada de orientar a cada uno de los socios que se inscriben para tener un plan de club vacacional exclusivo, con los mejores servicios en destinos paradisiacos que por definición significan belleza y placer por el bienestar que producen.
A muy temprana hora de la mañana el sitio se impregna del aroma a café recién preparado, que desde la cocina la señora Agus coloca para todos aquellos maniacos cafetaleros que requerimos de por lo menos un sorbo de esa bebida estimulante para comenzar el día.
Entre marejadas de teléfonos sonando la mayor parte del día, puede llegar un momento de quietud, donde el encuentro entre compañeros hace que la rutina laboral se desvanezca en plena conversación. El tema puede variar desde lo más vano hasta lo más significativo que ha ocurrido en nuestras vidas. Se llega a experimentar una sensación de deleite en donde el tiempo y el espacio no existen.
-¡Qué desesperación con este socio!- menciona Adriana mientras los demás volteamos a prestarle atención.
-¿Por qué dices eso?- le preguntó Cesar.
-Porque no entendía que ella no era socia de este club, sino de otro,- lo dijo mientras redactaba su nota en el sistema. En ese momento reflexioné sobre el ejercicio terapéutico que termina siendo expresarnos a través de las palabra escrita, por eso, veo que no soy el único en ponerle empeño a los registros que dejamos sobre las llamadas en las notas. Mis profesores de la universidad tenían razón, escribir nos puede liberar.
II
Bom dia, good morning o buenos días son los saludos matinales que todos los días se expresan en la oficina. Es como si fuese un mini cosmos del mundo, donde entre compañeros compartimos expresiones en portugués, español e inglés; considerado éste último como el idioma internacional de excelencia.
Nuestra jerga popular en este trabajo se entremezcla con sustantivos como temporadas, resorts, cuotas de mantenimiento, adeudos, reservaciones; en verdad, quien no conoce los productos que se ofrecen en este recinto le parecerán extraños estos términos, sobre todo al momento de expresarlos entre los compañeros, es un tecnicismo particular que nos resulta familiar porque podemos llegar a un entendimiento con el principal objetivo de resolver el plan de viaje que tienen las personas a las que calificamos como nuestros socios; nos apropiamos de ellos con esa manera de hablar.  
III
A penas y se llega a conocer un bagaje superficial de la vida de un compañero, se vuelve virtud por la praxis el valor del respeto al otro y sobre todo a su vida íntima. Las personas que aquí laboran son cálidas y tienen historia. Eso significa que han recargado su vida de experiencias pasadas que han llegado a enriquecerlos para ser las personas que en este momento son.
El saludo matutino es el primer contacto que se presenta para iniciar el compañerismo rutinario. Son los primeros contactos los que se toman en cuenta para comenzar a interactuar con los colegas. Con apenas un saludo matinal puede llegar a interpretarse en qué estado de ánimo se encuentra un compañero aunque no muchas de las veces sea verdad.
Recuerdo en una ocasión que recién llegué a la oficina, con su rostro de inquietud y curiosidad me volteó a ver mi compañera Adriana, una curiosa brasileña que ha venido a México para quedarse por la razón del encuentro de un amor duradero y sólido, pero ese aspecto puede convertirse en otra historia para narrar en otra ocasión; me percaté que quería pedirme algo en especial.
-¿Puedes cambiar el horario del sábado conmigo?-, me lo dijo al momento que le entró una llamada de un socio que simplemente quería la transferencia a otro departamento de reservas y finalizó su llamada mucho antes de lo que esperábamos los dos.
-Lo que pasa es que tengo un evento el sábado 13 de junio y necesito no venir ese día- me dijo.
No te preocupes- le respondí, puedo cubrir tu guardia de ese sábado sin problema.
Es una de las cosas más comunes que suelen ocurrir en cualquier trabajo, acomodar nuestra vida social con el compromiso laboral. Gracias a la flexibilidad que nos ofrecen y la ayuda que nos damos como equipo, las urgencias sociales externas a lo laboral pueden acomodarse.
IV
De las pláticas más comunes entre las mujeres son el intercambio de consejos femeninos para embellecer y enaltecer la vanidad; es como la esencia que les caracteriza. A mi parecer eso es uno de los mejores atributos que un hombre puede contemplar en ellas. Debo ser sincero en mencionar que entre más vanidosas, sin llegar a una exageración, resultan más interesantes para mí.
La soltura natural al momento de interactuar entre los compañeros en una plática se siente. Se puede llegar a generar la plática del tema más burdo en el que podemos explayarnos y sentir libertad de opinar. Es interesante experimentar esa sensación de libertad sobre todo cuando no hay trabajo asignado ni teléfonos que no paren de sonar; llegan a ser fugaces esos momentos pero terminan siendo los más significativos del día.
V
¡La discusión campal estalló! Inglés vs Portugués. En la oficina hay compañeros bilingües que competimos a toda hora por saber cuál de las dos culturas es mejor y quienes son más los que hablan el idioma. Suele ocurrir que argumentamos ingenuamente. 
En cualquier momento pueden cambiarte el semblante de rostro serio y de apatía por uno de amenidad. De repente sientes que tu asiento tiene profundidad y la primera reacción es de extrañeza, al instante volteas y te percatas que la causante de eso es Gabriela, una compañera que con voluntad y actitud te mira con una sonrisa de picardía mientras su pie se encuentra moviendo la palanca que nivela la altura de tu asiento. Ella finaliza su travesura alejándose de ti sonriendo por la maldad que acaba de hacer. Es un amor de persona.
VI
Jesús iba llegando a la oficina, era evidente la prisa y por lo exaltado que se encontraba, no escuchaba a nada ni a nadie, su único objetivo era llegar a su lugar para logearse y que no se le contabilizarán algunos minutos de demora.
Mientras intentaba acomodarse e instalar sus cosas que traía cargando, nuestro compañero Vioney volteó para dirigirse a él en tono directo y cortante, con un contenido de sarcasmo en su manera de hablar que es parte de su personalidad.
¡Jesús!- le gritó Vioney
¿Qué?- le respondió Jesús
¡Se dice mande!- le contestó Vioney
En ese momento todos los compañeros que se encontraban cerca, incluido Vioney, soltamos la carcajada por el momento de gracia que se había generado en ese momento. Llegó a mi mente un pensamiento positivo y de confort. En verdad fue la mejor manera para comenzar un día de trabajo. En verdad Vioney había aplicado alguna de sus brujerías.
VII
Apenas y puedes aguantar el timbre de los teléfonos. Llega el momento en el que todos estamos propensos a recibir aquella llamada que pareciera es la que inaugura tu rutina de trabajo culminando el día. Hasta parece una contradicción, pero no lo es. Siempre se recibe esa llamada en los últimos minutos de tu jornada de trabajo y resulta que en ocasiones el compañerismo se pone a prueba para esperar a quien le haya tocado atender esa llamada.
Se acercan los últimos minutos de trabajo y todos comenzamos a ordenar nuestras chivas. Esos segundos de espera son sagrados; esperas que en la pantalla digital de tu teléfono aparezca el minuto exacto para desloguearte pero al mismo tiempo compites con un compañero para ver quien logra hacerlo antes que el otro.
Son las 18:59 en la pantalla de todos los teléfonos y en unísono comienzan a escucharse las voces computarizadas y programadas para dar aviso que ya no estás en línea:
 -Agente Desconectado.
No sólo un día más ha finalizado sino que también termina la convivencia de un tiempo determinado del día compartido con estos compañeros de trabajo, que de alguna manera han llegado a nutrir de significado los ratos libres y también los ocupados pero reflexiono nuevamente con la esperanza en que va a llegar un nuevo día para volver a reír y tener acceso autorizado por aquella puerta de vidrio.

Recuerdo, reencuentro y un poco de Fut.

Alcancé a verlo desde el pasillo mientras me dirigía al Salón Principal de la Facultad de Ingeniería donde se llevaría a cabo su examen profesional, llevaba fácil seis años de no verlo, fue el propio camino profesional y la distancia los motivos por los que nos separamos pero llegó el momento del reencuentro de una vieja amistad.
Se la pasaba dibujando todo el tiempo, casi no le dirigía la palabra a ninguno de los compañeros del salón y lo que más recuerdo es que en esos primeros días de la prepa utilizaba un tapa bocas porque se encontraba enfermo; lo gracioso era que no me había dado cuenta que acababa de conocer a mi amigo Víctor.
Los compañeros del grupo hacíamos el esfuerzo por crear un grupo de amigos en esa nueva etapa de vida, siempre que terminaba una clase planeábamos salir al deportivo, el parque que se encontraba a un costado de la escuela; nuestras reuniones, eran simplemente entrevistas express y de curiosidad natural para irnos conociendo.
-¿Sabes cómo se llama?- me preguntó en una ocasión una amiga del grupo que se notaba se había interesado en él; al poco tiempo se hicieron novios y desde entonces comenzó una nueva historia entre ellos que perdura hasta hoy, me doy cuenta que va para nueve años de esto.
América vs Pumas en el Azteca; fue en aquel partido donde viví la afición por primera vez y la pude compartir con Víctor. Nunca había tenido el sentimiento de apoyo a un equipo, es más, ni el gusto por el futbol y me di cuenta que presenciar un partido es completamente diferente a verlo por televisión. Recuerdo que ganó Pumas y aprendí una porra que tiene toda la intención de insulto para ese equipo que viste de amarillo.

A pesar de no compartir gustos siempre tuvimos conexión. En alguna ocasión acompañé a mi amiga, que para ese entonces era su novia de varios meses, a comprarle una patineta por su cumpleaños al centro de Coyoacán, recuerdo que al momento de dársela tuvo un rostro de incredulidad y se llenó de alegría como cuando le di la moto a escala de colección que destruyó un recuerdo desagradable que yo no podía superar de mi propia infancia pero que al dársela lo cambio todo.
No paraban de recorrer las lágrimas sobre el rostro de mi amiga al momento de llegar a la sala, comprobé que se llenó de alegría al encontrarme en ese sitio. Mi amiga ya tenía una historia construida con él, más allá de los años que compartí durante la preparatoria con ellos; sin más preámbulo me di cuenta en ese instante que había llegado el momento de presenciar el examen profesional del futuro Ingeniero.
Vestía un traje color gris claro, camisa azul cielo y corbata de rayas inclinadas, irreconocible a mi parecer ya que en los años de la prepa se mezclaba entre los demás compañeros y alumnos que no avanzábamos más allá de los jeans tradicionales de todo adolescente.
Prótesis morfológicas, sistemas protésicos y algoritmos de correlación eran parte de los términos de su discurso. Le compartí mi opinión ese mismo día al llegar a su casa en el convivio que organizó su familia para festejar el logro de licenciarse, y le dije sinceramente que no había entendido absolutamente nada, en lo que más me entretuve fue en contemplar su desenvolvimiento ante sus sinodales.
Sujetando un apuntador de laser a lo largo de la presentación mostró emociones entremezcladas; entre seguridad y nerviosismo logró dar explicación a un trabajo que representaba el camino de esfuerzo y entrega no sólo de la universidad sino también del trayecto de etapas anteriores en las que seguramente ni se imaginaba hasta donde podría llegar.
No puedo asimilar lo que significó ese momento para Víctor, entre tanta gente de su familia y amigos se mostraba la figura de un profesional en su área, ya no era aquel adolescente que conocí hace nueve años en la prepa 8, con quien he compartido un camino de superación, cada uno en su terreno personal y profesional pero que al final un simple acto de presencia puede hacer cambiar las cosas y a pesar de que la distancia nos separó fue el tiempo quien hizo que nos volviéramos a reencontrar.
Existió el instante del abrazo eterno entre su mamá y su papá, alcancé a vislumbrar un pequeño destello luz en sus ojos, evidencia de la acumulación de emoción por lo significativo que representaba aquello para él, recordé que sólo en una ocasión lo he visto llorar, cuando me pidió charlar sobre conflictos amorosos de aquella época donde nos parecían el fin del mundo y que ahora nos parecen una broma de la que podemos reírnos por un buen rato.
Compartimos una charla al llegar a su casa, recordando los momentos de la preparatoria, -¿recuerdas que la de Lógica me pasó al frente y me exhibió como un chavo inmaduro?-, me comentó Víctor al momento que le daba un sorbo a su plato de pozole que había preparado con abundante orégano y lechuga, siempre ha sido de buen diente y en eso no había cambiado. Era evidente que la alegría lo poseía por completo.
Entre familia y amigos de él se disfrutó de un momento grato para festejar al actual Ingeniero Mecánico quien aseguraba había dejado en el pasado a ese chavo inmaduro como le decía la maestra de Lógica, doy cuenta que en ocasiones los comentarios pueden crear o destruir, en este caso, mi amigo Víctor ha sido capaz de construirse una vida profesional provechosa que en mi opinión no tiene nada que ver con la inmadurez.
Hemos prometido frecuentarnos más y no distanciarnos tanto. Hoy es su cumpleaños y espero que pueda leer esto en su muro de face. Voy a concretar con él y salir a tomar un café en el momento que tengamos disponible, aunque también tengo muchas ganas de ir a un partido del Pumas nuevamente.


Examen profesional y toma de protesta

Corría el mes de febrero del 2014 y encontré entre mis escritos una pequeña reseña del examen profesional y toma de protesta de un viejo amigo. Seguramente recuerda el día que me invitó cuando nos encontramos entre pasillos de la facultad después de no habernos visto por cinco años.

¡Sí, protesto! -Fueron las palabras enfáticas del joven que se encontraba al frente de la sala impregnada con la atmósfera de atención y expectativa del público. 
Con un auditorio conformado por sus familiares, amigos, compañeros, maestros y conocidos; cada uno mostraba su rostro de satisfacción por acompañarlo. Con la mano levantada, revocando así el símbolo de compromiso y adquisición, probablemente de un poder o respeto que utilizaron los Nazis y posteriormente los llamados Falangistas en España, el joven profesional se mostraba convencido de un instante cumbre en la historia de su formación. Fue en ese preciso momento en que tomó consciencia del camino recorrido, de su fortuna en la vida a pesar de los retos encontrados, al final, sólo pudo esbozar una sonrisa que mencionaba cada uno de los caídas y levantadas hechas por su fuerza interior; el que hasta hace poco era un egresado, ya era un nuevo profesional en el arte y técnica de la arquitectura. 
Muros de concreto, plataformas, excavaciones, construcción, tabiques y columnas era el vocabulario que manejaba durante la presentación de su proyecto de tesis. Sencillamente fue una exposición con pensamiento crítico y argumentativo. En su mano de derecha tenía el control de la explicación con un laser apuntándolo a las diapositivas; logró mantener la atención de su público 
Su idea central para que existiese más luminosidad fue colocar vitrales justo en medio de la iglesia. La luz como espiritualidad y un acercamiento con Dios fueron las palabras que manejó. 
Cada uno de sus evaluadores lo felicitó a su manera, fue un reto adicional su propio trabajo porque es de los pocos que existen que se harán realidad. 
Factor de carga para elemento sísmico, la pregunta que engancha todas las emociones contenidas de años de estudio. La respuesta se encontraba en el trabajo escrito pero no en ese preciso momento, donde la propia concentración llega a traicionar aunque un aire de confianza y ecuanimidad se refleja ante todos. 
Un trabajo que nació a partir del encuentro con una amiga. Cuestiones políticas se vieron envueltas aunque su propia convicción pudo mucho más, el propio deseo de crear y ayudar fue lo más importante. 

Por fin un paso más se estaba llevando a cabo y la conclusión de un capítulo en su plan de vida finalizó con sus palabras: -“Les agradezco mucho su atención”-.
Felicidades
Gracias a todos por este gran logro.