La excelencia en la
atención es lo que caracteriza el trabajo que se realiza en el 4to piso del despacho
401 de la Av. Amsterdam #229.
Al momento inmediato de
colocar la huella digital se libera el paso por la puerta de vidrio, -¡Acceso
Autorizado!- es la mención de la voz computarizada de la puerta de acceso a la
oficina, es como si te adentraras al mundo vacacional de las reservas.
-Gracias por llamar a
su Club que tenga excelente día- Es la última frase que la mayoría de los
agentes decimos al finalizar una llamada con un socio.
El bullicio oficinesco
lo componen varios elementos en este lugar, entre ellos, el sonido del tecleo
constante en cada lugar asignado para un agente de reservaciones, quien es la
persona encargada de orientar a cada uno de los socios que se inscriben para
tener un plan de club vacacional exclusivo, con los mejores servicios en
destinos paradisiacos que por definición significan belleza y placer por el
bienestar que producen.
A muy temprana hora de
la mañana el sitio se impregna del aroma a café recién preparado, que desde la
cocina la señora Agus coloca para todos aquellos maniacos cafetaleros que
requerimos de por lo menos un sorbo de esa bebida estimulante para comenzar el
día.
Entre marejadas de teléfonos
sonando la mayor parte del día, puede llegar un momento de quietud, donde el
encuentro entre compañeros hace que la rutina laboral se desvanezca en plena
conversación. El tema puede variar desde lo más vano hasta lo más significativo
que ha ocurrido en nuestras vidas. Se llega a experimentar una sensación de
deleite en donde el tiempo y el espacio no existen.
-¡Qué desesperación con
este socio!- menciona Adriana mientras los demás volteamos a prestarle
atención.
-¿Por qué dices eso?-
le preguntó Cesar.
-Porque no entendía que
ella no era socia de este club, sino de otro,- lo dijo mientras redactaba su
nota en el sistema. En ese momento reflexioné sobre el ejercicio terapéutico
que termina siendo expresarnos a través de las palabra escrita, por eso, veo
que no soy el único en ponerle empeño a los registros que dejamos sobre las
llamadas en las notas. Mis profesores de la universidad tenían razón, escribir
nos puede liberar.
II
Bom dia, good morning o
buenos días son los saludos matinales que todos los días se expresan en la
oficina. Es como si fuese un mini cosmos del mundo, donde entre compañeros
compartimos expresiones en portugués, español e inglés; considerado éste último
como el idioma internacional de excelencia.
Nuestra jerga popular en
este trabajo se entremezcla con sustantivos como temporadas, resorts, cuotas de
mantenimiento, adeudos, reservaciones; en verdad, quien no conoce los productos
que se ofrecen en este recinto le parecerán extraños estos términos, sobre todo
al momento de expresarlos entre los compañeros, es un tecnicismo particular que
nos resulta familiar porque podemos llegar a un entendimiento con el principal
objetivo de resolver el plan de viaje que tienen las personas a las que
calificamos como nuestros socios; nos apropiamos de ellos con esa manera de
hablar.
III
A penas y se llega a
conocer un bagaje superficial de la vida de un compañero, se vuelve virtud por
la praxis el valor del respeto al otro y sobre todo a su vida íntima. Las
personas que aquí laboran son cálidas y tienen historia. Eso significa que han
recargado su vida de experiencias pasadas que han llegado a enriquecerlos para
ser las personas que en este momento son.
El saludo matutino es
el primer contacto que se presenta para iniciar el compañerismo rutinario. Son
los primeros contactos los que se toman en cuenta para comenzar a interactuar
con los colegas. Con apenas un saludo matinal puede llegar a interpretarse en
qué estado de ánimo se encuentra un compañero aunque no muchas de las veces sea
verdad.
Recuerdo en una ocasión
que recién llegué a la oficina, con su rostro de inquietud y curiosidad me volteó
a ver mi compañera Adriana, una curiosa brasileña que ha venido a México para
quedarse por la razón del encuentro de un amor duradero y sólido, pero ese
aspecto puede convertirse en otra historia para narrar en otra ocasión; me
percaté que quería pedirme algo en especial.
-¿Puedes cambiar el
horario del sábado conmigo?-, me lo dijo al momento que le entró una llamada de
un socio que simplemente quería la transferencia a otro departamento de
reservas y finalizó su llamada mucho antes de lo que esperábamos los dos.
-Lo que pasa es que
tengo un evento el sábado 13 de junio y necesito no venir ese día- me dijo.
No te preocupes- le
respondí, puedo cubrir tu guardia de ese sábado sin problema.
Es una de las cosas más
comunes que suelen ocurrir en cualquier trabajo, acomodar nuestra vida social
con el compromiso laboral. Gracias a la flexibilidad que nos ofrecen y la ayuda
que nos damos como equipo, las urgencias sociales externas a lo laboral pueden
acomodarse.
IV
De las pláticas más
comunes entre las mujeres son el intercambio de consejos femeninos para
embellecer y enaltecer la vanidad; es como la esencia que les caracteriza. A mi
parecer eso es uno de los mejores atributos que un hombre puede contemplar en ellas.
Debo ser sincero en mencionar que entre más vanidosas, sin llegar a una
exageración, resultan más interesantes para mí.
La soltura natural al
momento de interactuar entre los compañeros en una plática se siente. Se puede
llegar a generar la plática del tema más burdo en el que podemos explayarnos y
sentir libertad de opinar. Es interesante experimentar esa sensación de
libertad sobre todo cuando no hay trabajo asignado ni teléfonos que no paren de
sonar; llegan a ser fugaces esos momentos pero terminan siendo los más
significativos del día.
V
¡La discusión campal
estalló! Inglés vs Portugués. En la oficina hay compañeros bilingües que
competimos a toda hora por saber cuál de las dos culturas es mejor y quienes
son más los que hablan el idioma. Suele ocurrir que argumentamos
ingenuamente.
En cualquier momento
pueden cambiarte el semblante de rostro serio y de apatía por uno de amenidad.
De repente sientes que tu asiento tiene profundidad y la primera reacción es de
extrañeza, al instante volteas y te percatas que la causante de eso es
Gabriela, una compañera que con voluntad y actitud te mira con una sonrisa de
picardía mientras su pie se encuentra moviendo la palanca que nivela la altura
de tu asiento. Ella finaliza su travesura alejándose de ti sonriendo por la
maldad que acaba de hacer. Es un amor de persona.
VI
Jesús iba llegando a la
oficina, era evidente la prisa y por lo exaltado que se encontraba, no
escuchaba a nada ni a nadie, su único objetivo era llegar a su lugar para
logearse y que no se le contabilizarán algunos minutos de demora.
Mientras intentaba
acomodarse e instalar sus cosas que traía cargando, nuestro compañero Vioney
volteó para dirigirse a él en tono directo y cortante, con un contenido de sarcasmo
en su manera de hablar que es parte de su personalidad.
¡Jesús!- le gritó
Vioney
¿Qué?- le respondió
Jesús
¡Se dice mande!- le
contestó Vioney
En ese momento todos
los compañeros que se encontraban cerca, incluido Vioney, soltamos la carcajada
por el momento de gracia que se había generado en ese momento. Llegó a mi mente
un pensamiento positivo y de confort. En verdad fue la mejor manera para
comenzar un día de trabajo. En verdad Vioney había aplicado alguna de sus
brujerías.
VII
Apenas y puedes
aguantar el timbre de los teléfonos. Llega el momento en el que todos estamos
propensos a recibir aquella llamada que pareciera es la que inaugura tu rutina
de trabajo culminando el día. Hasta parece una contradicción, pero no lo es.
Siempre se recibe esa llamada en los últimos minutos de tu jornada de trabajo y
resulta que en ocasiones el compañerismo se pone a prueba para esperar a quien
le haya tocado atender esa llamada.
Se acercan los últimos
minutos de trabajo y todos comenzamos a ordenar nuestras chivas. Esos segundos
de espera son sagrados; esperas que en la pantalla digital de tu teléfono
aparezca el minuto exacto para desloguearte pero al mismo tiempo compites con
un compañero para ver quien logra hacerlo antes que el otro.
Son las 18:59 en la
pantalla de todos los teléfonos y en unísono comienzan a escucharse las voces
computarizadas y programadas para dar aviso que ya no estás en línea:
-Agente Desconectado.
No sólo un día más ha
finalizado sino que también termina la convivencia de un tiempo determinado del
día compartido con estos compañeros de trabajo, que de alguna manera han
llegado a nutrir de significado los ratos libres y también los ocupados pero
reflexiono nuevamente con la esperanza en que va a llegar un nuevo día para volver
a reír y tener acceso autorizado por aquella puerta de vidrio.