Corría el mes de febrero del 2014 y encontré entre mis escritos una pequeña reseña del examen profesional y toma de protesta de un viejo amigo. Seguramente recuerda el día que me invitó cuando nos encontramos entre pasillos de la facultad después de no habernos visto por cinco años.
¡Sí, protesto! -Fueron las palabras enfáticas del joven que se encontraba al frente de la sala impregnada con la atmósfera de atención y expectativa del público.
Con un auditorio conformado por sus familiares, amigos, compañeros, maestros y conocidos; cada uno mostraba su rostro de satisfacción por acompañarlo. Con la mano levantada, revocando así el símbolo de compromiso y adquisición, probablemente de un poder o respeto que utilizaron los Nazis y posteriormente los llamados Falangistas en España, el joven profesional se mostraba convencido de un instante cumbre en la historia de su formación. Fue en ese preciso momento en que tomó consciencia del camino recorrido, de su fortuna en la vida a pesar de los retos encontrados, al final, sólo pudo esbozar una sonrisa que mencionaba cada uno de los caídas y levantadas hechas por su fuerza interior; el que hasta hace poco era un egresado, ya era un nuevo profesional en el arte y técnica de la arquitectura.
Muros de concreto, plataformas, excavaciones, construcción, tabiques y columnas era el vocabulario que manejaba durante la presentación de su proyecto de tesis. Sencillamente fue una exposición con pensamiento crítico y argumentativo. En su mano de derecha tenía el control de la explicación con un laser apuntándolo a las diapositivas; logró mantener la atención de su público
Su idea central para que existiese más luminosidad fue colocar vitrales justo en medio de la iglesia. La luz como espiritualidad y un acercamiento con Dios fueron las palabras que manejó.
Cada uno de sus evaluadores lo felicitó a su manera, fue un reto adicional su propio trabajo porque es de los pocos que existen que se harán realidad.
Factor de carga para elemento sísmico, la pregunta que engancha todas las emociones contenidas de años de estudio. La respuesta se encontraba en el trabajo escrito pero no en ese preciso momento, donde la propia concentración llega a traicionar aunque un aire de confianza y ecuanimidad se refleja ante todos.
Un trabajo que nació a partir del encuentro con una amiga. Cuestiones políticas se vieron envueltas aunque su propia convicción pudo mucho más, el propio deseo de crear y ayudar fue lo más importante.
Por fin un paso más se estaba llevando a cabo y la conclusión de un capítulo en su plan de vida finalizó con sus palabras: -“Les agradezco mucho su atención”-.
Felicidades
Gracias a todos por este gran logro.
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