domingo, 31 de enero de 2016

Bailar un rato

No habían pasado ni siquiera veinte minutos de haber llegado y fue más que evidente la división de las personas en la fiesta que se había organizado en el Roof Garden del departamento de un amigo brasileño.

Entre curiosidades y orden de protocolo social espontáneo, mi amigo no podía encargarse de todo el evento, su novio también estaba al tanto de recibir a los invitados tan esperados de la noche. En su mayoría amigos del trabajo y de la cotidianeidad nos reunimos en el techo del edificio donde se colocó la sala lounge y la ambientación de la fiesta blanco y negro que habían organizados por los dos.

Mucho influyó el espacio acomodado. En aquella sala se acomodaron los invitados que tenían más intención de entablar una charla con sus conocidos o simplemente para huir de la pista de baile.

Del otro lado se ubicaban las luces de la pista de baile y el sitio donde se colocó la botana que algunos cooperamos. Con aquel ambiente se inspiraba mucha confianza para ponerse a bailar, para aquellos que tenemos más voluntad y gusto por mover el cuerpo al ritmo del samba, salsa, cumbia o del pagode, un ritmo brasileño que sólo conocedores de aquella cultura y algunos nativos tienen posibilidad y disfrute de bailar. En forma de media luna colocamos las sillas blancas de plástico para disfrutar del show. Entre plática e intercambio de botana nos fuimos conociendo. Esas pláticas me fascinan, nunca sabes a quién puedes conocer.

Tuve fortuna de pedir un aventón con ellos que tenían un compromiso muy cerca de donde estoy rentando. La noche de fiesta acabó pronto, me hubiese gustado encontrarme con más amigos aunque sin darme cuenta hice nuevos conocidos.

Me dio gusto haber asistido a esta fiesta, no me he encontrado bien de ánimo las últimas semanas, no he encontrado trabajo y los gastos continúan. Seguro en esta semana ya encuentro algo que me ayude a subsistir porque quisiera asistir a más fiestas como esta un poco más tranquilo y con más ganas de bailar. 

Sin duda el ánimo cambia cuando rompes con el sentimiento y asistes a una fiesta, todo cambia simplemente por haber bailado aunque haya sido un rato.




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