martes, 2 de febrero de 2016

Puerta de Vidrio

La excelencia en la atención es lo que caracteriza el trabajo que se realiza en el 4to piso del despacho 401 de la Av. Amsterdam #229.
Al momento inmediato de colocar la huella digital se libera el paso por la puerta de vidrio, -¡Acceso Autorizado!- es la mención de la voz computarizada de la puerta de acceso a la oficina, es como si te adentraras al mundo vacacional de las reservas.
-Gracias por llamar a su Club que tenga excelente día- Es la última frase que la mayoría de los agentes decimos al finalizar una llamada con un socio.
El bullicio oficinesco lo componen varios elementos en este lugar, entre ellos, el sonido del tecleo constante en cada lugar asignado para un agente de reservaciones, quien es la persona encargada de orientar a cada uno de los socios que se inscriben para tener un plan de club vacacional exclusivo, con los mejores servicios en destinos paradisiacos que por definición significan belleza y placer por el bienestar que producen.
A muy temprana hora de la mañana el sitio se impregna del aroma a café recién preparado, que desde la cocina la señora Agus coloca para todos aquellos maniacos cafetaleros que requerimos de por lo menos un sorbo de esa bebida estimulante para comenzar el día.
Entre marejadas de teléfonos sonando la mayor parte del día, puede llegar un momento de quietud, donde el encuentro entre compañeros hace que la rutina laboral se desvanezca en plena conversación. El tema puede variar desde lo más vano hasta lo más significativo que ha ocurrido en nuestras vidas. Se llega a experimentar una sensación de deleite en donde el tiempo y el espacio no existen.
-¡Qué desesperación con este socio!- menciona Adriana mientras los demás volteamos a prestarle atención.
-¿Por qué dices eso?- le preguntó Cesar.
-Porque no entendía que ella no era socia de este club, sino de otro,- lo dijo mientras redactaba su nota en el sistema. En ese momento reflexioné sobre el ejercicio terapéutico que termina siendo expresarnos a través de las palabra escrita, por eso, veo que no soy el único en ponerle empeño a los registros que dejamos sobre las llamadas en las notas. Mis profesores de la universidad tenían razón, escribir nos puede liberar.
II
Bom dia, good morning o buenos días son los saludos matinales que todos los días se expresan en la oficina. Es como si fuese un mini cosmos del mundo, donde entre compañeros compartimos expresiones en portugués, español e inglés; considerado éste último como el idioma internacional de excelencia.
Nuestra jerga popular en este trabajo se entremezcla con sustantivos como temporadas, resorts, cuotas de mantenimiento, adeudos, reservaciones; en verdad, quien no conoce los productos que se ofrecen en este recinto le parecerán extraños estos términos, sobre todo al momento de expresarlos entre los compañeros, es un tecnicismo particular que nos resulta familiar porque podemos llegar a un entendimiento con el principal objetivo de resolver el plan de viaje que tienen las personas a las que calificamos como nuestros socios; nos apropiamos de ellos con esa manera de hablar.  
III
A penas y se llega a conocer un bagaje superficial de la vida de un compañero, se vuelve virtud por la praxis el valor del respeto al otro y sobre todo a su vida íntima. Las personas que aquí laboran son cálidas y tienen historia. Eso significa que han recargado su vida de experiencias pasadas que han llegado a enriquecerlos para ser las personas que en este momento son.
El saludo matutino es el primer contacto que se presenta para iniciar el compañerismo rutinario. Son los primeros contactos los que se toman en cuenta para comenzar a interactuar con los colegas. Con apenas un saludo matinal puede llegar a interpretarse en qué estado de ánimo se encuentra un compañero aunque no muchas de las veces sea verdad.
Recuerdo en una ocasión que recién llegué a la oficina, con su rostro de inquietud y curiosidad me volteó a ver mi compañera Adriana, una curiosa brasileña que ha venido a México para quedarse por la razón del encuentro de un amor duradero y sólido, pero ese aspecto puede convertirse en otra historia para narrar en otra ocasión; me percaté que quería pedirme algo en especial.
-¿Puedes cambiar el horario del sábado conmigo?-, me lo dijo al momento que le entró una llamada de un socio que simplemente quería la transferencia a otro departamento de reservas y finalizó su llamada mucho antes de lo que esperábamos los dos.
-Lo que pasa es que tengo un evento el sábado 13 de junio y necesito no venir ese día- me dijo.
No te preocupes- le respondí, puedo cubrir tu guardia de ese sábado sin problema.
Es una de las cosas más comunes que suelen ocurrir en cualquier trabajo, acomodar nuestra vida social con el compromiso laboral. Gracias a la flexibilidad que nos ofrecen y la ayuda que nos damos como equipo, las urgencias sociales externas a lo laboral pueden acomodarse.
IV
De las pláticas más comunes entre las mujeres son el intercambio de consejos femeninos para embellecer y enaltecer la vanidad; es como la esencia que les caracteriza. A mi parecer eso es uno de los mejores atributos que un hombre puede contemplar en ellas. Debo ser sincero en mencionar que entre más vanidosas, sin llegar a una exageración, resultan más interesantes para mí.
La soltura natural al momento de interactuar entre los compañeros en una plática se siente. Se puede llegar a generar la plática del tema más burdo en el que podemos explayarnos y sentir libertad de opinar. Es interesante experimentar esa sensación de libertad sobre todo cuando no hay trabajo asignado ni teléfonos que no paren de sonar; llegan a ser fugaces esos momentos pero terminan siendo los más significativos del día.
V
¡La discusión campal estalló! Inglés vs Portugués. En la oficina hay compañeros bilingües que competimos a toda hora por saber cuál de las dos culturas es mejor y quienes son más los que hablan el idioma. Suele ocurrir que argumentamos ingenuamente. 
En cualquier momento pueden cambiarte el semblante de rostro serio y de apatía por uno de amenidad. De repente sientes que tu asiento tiene profundidad y la primera reacción es de extrañeza, al instante volteas y te percatas que la causante de eso es Gabriela, una compañera que con voluntad y actitud te mira con una sonrisa de picardía mientras su pie se encuentra moviendo la palanca que nivela la altura de tu asiento. Ella finaliza su travesura alejándose de ti sonriendo por la maldad que acaba de hacer. Es un amor de persona.
VI
Jesús iba llegando a la oficina, era evidente la prisa y por lo exaltado que se encontraba, no escuchaba a nada ni a nadie, su único objetivo era llegar a su lugar para logearse y que no se le contabilizarán algunos minutos de demora.
Mientras intentaba acomodarse e instalar sus cosas que traía cargando, nuestro compañero Vioney volteó para dirigirse a él en tono directo y cortante, con un contenido de sarcasmo en su manera de hablar que es parte de su personalidad.
¡Jesús!- le gritó Vioney
¿Qué?- le respondió Jesús
¡Se dice mande!- le contestó Vioney
En ese momento todos los compañeros que se encontraban cerca, incluido Vioney, soltamos la carcajada por el momento de gracia que se había generado en ese momento. Llegó a mi mente un pensamiento positivo y de confort. En verdad fue la mejor manera para comenzar un día de trabajo. En verdad Vioney había aplicado alguna de sus brujerías.
VII
Apenas y puedes aguantar el timbre de los teléfonos. Llega el momento en el que todos estamos propensos a recibir aquella llamada que pareciera es la que inaugura tu rutina de trabajo culminando el día. Hasta parece una contradicción, pero no lo es. Siempre se recibe esa llamada en los últimos minutos de tu jornada de trabajo y resulta que en ocasiones el compañerismo se pone a prueba para esperar a quien le haya tocado atender esa llamada.
Se acercan los últimos minutos de trabajo y todos comenzamos a ordenar nuestras chivas. Esos segundos de espera son sagrados; esperas que en la pantalla digital de tu teléfono aparezca el minuto exacto para desloguearte pero al mismo tiempo compites con un compañero para ver quien logra hacerlo antes que el otro.
Son las 18:59 en la pantalla de todos los teléfonos y en unísono comienzan a escucharse las voces computarizadas y programadas para dar aviso que ya no estás en línea:
 -Agente Desconectado.
No sólo un día más ha finalizado sino que también termina la convivencia de un tiempo determinado del día compartido con estos compañeros de trabajo, que de alguna manera han llegado a nutrir de significado los ratos libres y también los ocupados pero reflexiono nuevamente con la esperanza en que va a llegar un nuevo día para volver a reír y tener acceso autorizado por aquella puerta de vidrio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario