Ese día estaba fuera de una estación del metrobus,
esperando a esa amistad de varios años. Ella y su novio son una de tantas
historias de amor adolescente. Fue en la prepa donde los conocí y se
conocieron. Yo los sigo viendo como la pareja de novios que no pueden separarse
uno del otro. Son melosos mutuamente como si de ellos dependiera el equilibrio
del amor de verano que se han jurado hace algunos años.
Al estar esperándolos reflexiono que me encuentro con un sentimiento oculto, un sentir y
pensar que permanece frágil o vulnerable a lo que ocurra en mi entorno. Busca
refugiarse en la distracción temporal de un bar con la ingestión del éxtasis
del momento.
Se menciona que puede quedar en el inconsciente pero está latente y se percibe. Son sentimientos de soledad.
Se menciona que puede quedar en el inconsciente pero está latente y se percibe. Son sentimientos de soledad.
Soy responsable de lo que siento; es parte de la filosofía de vida que manejo, pero a veces siento que no fluyo ni dejo fluir lo que pasa en mi vida, probablemente es de familia y no lo que podido asimilar aún.
Estoy cansado por no haber parado de estar activo la semana pasada. Me gusta el trabajo en el que me encuentro, me gustan mis compañeros y alguno que otro que ya considero amigo pero en el fondo existe un sentimiento de insatisfacción como si lo que estoy haciendo no fuera suficiente.
Llevo tiempo metido en temas de superación personal y desarrollo humano. Mi adolescencia no pasó desapercibida; fue como la mayoría de las demás: caótica y de transformación. Desde entonces me convencí de lo importante que es la educación emocional, por lo menos para mí.
Ya este año cumplí 27 años. He entrado poco a poco en el mundo de los adultos y soy considerado en sociedad como un adulto joven, pero pienso que es sólo cuestión de tiempo para remediar ese calificativo.
Mis planes los he podido concluir cada uno a su tiempo y forma. Terminé la prepa y después me dirigí a la carrera de comunicación. Junto a ella me adentré al mundo de los idiomas. El portugués forma parte de mí desde que era pequeño al escuchar a mi mamá hablarlo, sin darme cuenta he querido seguir los pasos de mis padres, uno médico Cirujano y ella ama de casa.
Desde el primer día de clase me enamoré del idioma. Nunca
imaginé que yo me generaría la oportunidad de viajar y vivir medio año de la
carrera en Brasil. Todo han sido cambios y transformaciones desde entonces,
regresé siendo otra persona y también regresé a otro mundo nuevo; mis
compañeros ya no eran, ya no estaban los que conocía. Mis papás también habían
cambiado: los percibí más distantes y avejentados de la vida.
Reflexiono ahora sobre mi percepción de las cosas cuando
era pequeño y siendo adolescente. El temor más grande es el camino de la
incertidumbre donde no sabes todavía colocar un sentido a todo aquello que se
te presenta. En ocasiones ni siendo adulto llegas a conseguirlo, creo que
depende mucho de la disposición que uno tenga.
Las veredas que me he trazado me han llevado a donde me
encuentro. Me defino como alguien inquieto y libre. No me gusta la monotonía ni
la rutina. A lo mejor eso explica estabilidad-inestabilidad de mis relaciones
amorosas.
Hace poco me encontré a un maestro que estimo mucho y
siempre que nos vemos tiene la costumbre o tal vez curiosidad de saber si estoy
en una relación o no. Siento que él se identifica conmigo y me pide que me
cuide de enamorarme. Me recuerda mucho el consejo de una amiga: no cualquiera
se merece lo que eres, me decía. Sigo sin estar exento de esa prueba que me
coloca el mundo y las tentaciones de la atracción entremezclada con sentimiento
de amor.
Llevo como un mes que terminé con mi novia. A veces la
extraño, pero me doy cuenta que sólo estuve enamorado. Supe respetar el
sentimiento que ella tenía. He aprendido a desapegarme de las personas pero en
ocasiones lo que me cuesta trabajo es de las ideas, pensamientos tóxicos que te
auto destruyen sin que te des cuenta. Así como no pueden pensar dos mentes de
la misma manera, no pueden sentir de igual forma. Ayer por la tarde le reenvié
solicitud de amistad, pensé que no me iba a responder. A los pocos minutos la
amistad se había restablecido, no por lo que colocaba el face sino porque nos
comunicamos agradeciendo mutuamente el tiempo compartido y el nuevo sentido que
le dábamos a nuestra relación. Ella tiene su tiempo y espacio que ya no pasan
por el mío ni me corresponden.
Continúo asistiendo a cursos que se me presentan. No con
muchas personas comparto este tipo de prácticas, suele incomodar a algunos y he
comprendido que no todos estamos en la misma frecuencia.
Descubro cada día lo misterioso que podemos llegar a ser
estando o no conscientes de ello. Cada día me enfrento al mayor reto que soy yo
con mi diálogo interno, ideas que se entrecruzan con olas programadas de
percepciones, donde se contradicen unas a otras. Llego a la conclusión que así
es el ser humano, es decir, un poco complejo de mente, cuerpo y espíritu.
No hay verdad absoluta para definir mi vida con la edad que
tengo; sólo destellos de aciertos de experiencias únicas que envuelven mi
memoria.
Estamos a pocos días de finalizar el mes de mayo. Hace
dos años me salí de casa de mis papás a iniciar mi trayecto independiente.
Extraño tanto a mi mamá como a su comida casera, “sólo le invento”; dice ella.
El crecimiento ha sido de ambos. Un desapego absoluto y de amor maternal siguen
vivos y fortaleciéndose. Sigue diciendo que es mi cuarto a pesar de llevar
tiempo desocupado
Inicio una nueva vereda con Mau, mi hermano postizo de
vida. Llevamos como un mes de investigación exhaustiva para comprar el coche
para la nueva modalidad de chofer privado a través de un dispositivo.
Ayer me recibieron con gritos y aplausos las estudiantes
de la tercera edad. Mi madre académica no duda de que mi participación en ese
proyecto es fundamental, corroboré desde el primer día que no me lo puedo
perder. Sus autobiografías construirán sus historias de vida. Cada una será la
autora de su reflejo hecho en un texto que vislumbrará la esencia de ellas. No
se sabe a dónde llegará éste proyecto. Se coloca la meta de terminarlo a fin
del año. Me han dicho que la intuición es poderosa si sabes identificarla. Yo
la tengo y sé que no debo estar en otro lugar.
Sigo con las inquietudes comunes de prosperidad que tiene
todo joven-adulto. Me faltan muchas cosas por aprender y comprender. Tengo sólo
una vida pero ya estoy en camino.
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