Dicen que la primera etapa es la negación, creer que eso no podía estar
pasando; pero la realidad era otra. Lo disfruté a cada instante pero todo fue
fugaz ya no era parte de mi presente.
Ella se había ido o es probable que nunca había llegado.
Sus manos siempre fueron frías y sudaban más con los nervios de ese
momento. Llevaba días que la había leído rara en los mensajes por whatss, la
manera de contactarse actualmente hace sospechar muchas cosas, la tecnología
nos ha invadido al punto de predisponer la mayoría de las cosas, mucho más la
terminología amorosa; pero ya las cosas no eran iguales, ya no podía sospechar
nada porque todo era evidente. Desde el momento que no me respondía los
mensajes y sobre todo por no dirigirse con el calificativo cariñoso de “mi
amor”. No se podía esperar nada bueno con eso.
Los tulipanes que le di por haber cumplido el primer mes de novios me
costaron trabajo encontrarlos. Fueron como tres señoras que me las chulearon,
parecía que deseaban que fueran para ellas, es probable que tiene tiempo que no
les obsequian algo parecido. Pero para mí la ocasión lo ameritaba, pues llevaba
tiempo de no sentirme así con alguien. En verdad me construí un futuro junto a
ella imaginando cómo serían los momentos de compartir instantes, gustos y
disgustos.
No he podido olvidar el día que la casualidad hizo que me reencontrara con
ella. Había decidido caminar por la calle de Madero hacia el zócalo. Ella fue
quien me vio primero, gritando mi nombre en contra esquina del edificio que
tiene una cabeza de un león, señal de recuerdo de la inundación de la ciudad de
México. Pensé que con quien iba acompañada era su novio. Me había equivocado,
sólo era un amigo. A las tres semanas del encuentro nos volvimos a citar en
Bellas Artes para tomar un café y platicar. El café del centro se convirtió en
nuestro sito preferido de la zona. Volvimos en otra ocasión ya siendo novios,
sin saber que sería la última vez en esas circunstancias; en realidad nunca lo
sabemos.
El museo del Estanquillo, una muestra de danza regional en el INBA, una
película no comercial en un cine club y la Cineteca Nacional son los lugares
donde dejo un recuerdo de emoción viva y plena de enamoramiento con alguien que
ya no forma parte de mi plan de vida.
Va para una semana que
terminó la relación oficialmente. Consejos de amigos, compañeros y conocidos he
recibido a granel. Soy consciente que no soy el único de haber vivido esto.
Todos mis conocidos han pasado por algo similar. Cada uno lo supera a su ritmo
y a su manera.
No me arrepiento de lo
que hice, demostré mi cariño y afecto tal cual soy, yo creo que de eso se
trata, vivir cada momento de la vida al máximo, sin esperar algo a cambio.
Todo lo que sentí fue
auténtico y lo sigue siendo. La vida imaginaria que me construí junto a ella no
se percató de lo que estaba atravesando. Fui consciente de ello cuando me dijo
que necesitaba estar con ella misma, con nadie más. Nos fumamos un cigarro de
camino de regreso al metro, nunca desde que nos conocidos lo habíamos hecho, al
parecer ese cigarro simbolizó una despedida.
Se atraviesan muchos
pensamientos en esos momentos, junto a la persona que deseas que sienta lo
mismo. Nuevamente caí en el error. Así como aprendes que dos personas pueden
estar viendo el mismo objeto pero percibir cosas completamente diferentes,
aprendí que existe una ley universal: no puedes dar lo que no tienes.
Creo que no lo estoy
haciendo tan mal. Continúo con mi trabajo y trato de tener la mejor actitud todos
los días. Mis planes han cambiado un poco: quiero viajar y conocer más el mundo.
Tengo planes de ir a la calle de Madero, junto al edificio con el león, sólo
para despedirme de ese recuerdo cuando me llamó por primera vez.
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