martes, 15 de marzo de 2016

Junto a la cabeza del león


Dicen que la primera etapa es la negación, creer que eso no podía estar pasando; pero la realidad era otra. Lo disfruté a cada instante pero todo fue fugaz  ya no era parte de mi presente. Ella se había ido o es probable que nunca había llegado.

Sus manos siempre fueron frías y sudaban más con los nervios de ese momento. Llevaba días que la había leído rara en los mensajes por whatss, la manera de contactarse actualmente hace sospechar muchas cosas, la tecnología nos ha invadido al punto de predisponer la mayoría de las cosas, mucho más la terminología amorosa; pero ya las cosas no eran iguales, ya no podía sospechar nada porque todo era evidente. Desde el momento que no me respondía los mensajes y sobre todo por no dirigirse con el calificativo cariñoso de “mi amor”. No se podía esperar nada bueno con eso.

Los tulipanes que le di por haber cumplido el primer mes de novios me costaron trabajo encontrarlos. Fueron como tres señoras que me las chulearon, parecía que deseaban que fueran para ellas, es probable que tiene tiempo que no les obsequian algo parecido. Pero para mí la ocasión lo ameritaba, pues llevaba tiempo de no sentirme así con alguien. En verdad me construí un futuro junto a ella imaginando cómo serían los momentos de compartir instantes, gustos y disgustos.

No he podido olvidar el día que la casualidad hizo que me reencontrara con ella. Había decidido caminar por la calle de Madero hacia el zócalo. Ella fue quien me vio primero, gritando mi nombre en contra esquina del edificio que tiene una cabeza de un león, señal de recuerdo de la inundación de la ciudad de México. Pensé que con quien iba acompañada era su novio. Me había equivocado, sólo era un amigo. A las tres semanas del encuentro nos volvimos a citar en Bellas Artes para tomar un café y platicar. El café del centro se convirtió en nuestro sito preferido de la zona. Volvimos en otra ocasión ya siendo novios, sin saber que sería la última vez en esas circunstancias; en realidad nunca lo sabemos.

El museo del Estanquillo, una muestra de danza regional en el INBA, una película no comercial en un cine club y la Cineteca Nacional son los lugares donde dejo un recuerdo de emoción viva y plena de enamoramiento con alguien que ya no forma parte de mi plan de vida.

Va para una semana que terminó la relación oficialmente. Consejos de amigos, compañeros y conocidos he recibido a granel. Soy consciente que no soy el único de haber vivido esto. Todos mis conocidos han pasado por algo similar. Cada uno lo supera a su ritmo y a su manera.

No me arrepiento de lo que hice, demostré mi cariño y afecto tal cual soy, yo creo que de eso se trata, vivir cada momento de la vida al máximo, sin esperar algo a cambio.

Todo lo que sentí fue auténtico y lo sigue siendo. La vida imaginaria que me construí junto a ella no se percató de lo que estaba atravesando. Fui consciente de ello cuando me dijo que necesitaba estar con ella misma, con nadie más. Nos fumamos un cigarro de camino de regreso al metro, nunca desde que nos conocidos lo habíamos hecho, al parecer ese cigarro simbolizó una despedida.

Se atraviesan muchos pensamientos en esos momentos, junto a la persona que deseas que sienta lo mismo. Nuevamente caí en el error. Así como aprendes que dos personas pueden estar viendo el mismo objeto pero percibir cosas completamente diferentes, aprendí que existe una ley universal: no puedes dar lo que no tienes.

Creo que no lo estoy haciendo tan mal. Continúo con mi trabajo y trato de tener la mejor actitud todos los días. Mis planes han cambiado un poco: quiero viajar y conocer más el mundo. Tengo planes de ir a la calle de Madero, junto al edificio con el león, sólo para despedirme de ese recuerdo cuando me llamó por primera vez.


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